CARIÑO VECINAL
Tenía que ir, por supuesto que tenía que ir a comprobarlo
aunque ese día no es encontraba del todo bien.
Se acerco como buen vecino a dar las condolencias a la
viuda “le acompaño el sentimiento” dijo,
aunque en verdad lo que estaba es exultante, se había muerto, y se había muerto
antes que él, pensaba al mirarle a la cara poniendo buen cuidado en que nadie le
viera sonreír.
Hay esta, al
fin, ¿Cómo se enteraría del día que cumplí
80 años para ponerme la marcha fúnebre a
todo trapo en la terraza? , con lo quietecito que está ahora el cabronazo.
Y, le podía decir lo que quisiera a los vecinos, con esa
medio sonrisa, esa gorra hortera de cuadros llena de roña que
llevaba, como si fuese alguien. Pero yo
no le mate al chucho, ganas me dieron sí , pero de ahí a matarlo.
Sería el del 3º,
siempre se quedaba mirando cuando el animal desesperado montaba el brazo del
sofá del descansillo, menos mal que era un perro patada, que si hubiera sido
más grande nos lo habría destrozado, y, ¡ otro sofá que paga la comunidad! Al
fin, podre sentarme en él, que,siempre
que vigilaba para ver cuando bajaba a por el pan lo tenía que hacer desde el
banco de la calle.
Bueno ya no debe de quedar mucho para que quemen a este al
fin.
La espera se me está haciendo eterna. Aunque más eterno se le va ha hacer
a èl con la de pecados que tiene el purgatorio pensó riéndose.
Martes, 9
Enero 2018
Pilar Jimenez Ortega
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