Música de mar
En la arena de la playa, con sus reflejos, mostraba sus
partituras el sol, verdinegra la corchea, amarillo cobre la fusa y, en un rescoldo de luz aparecía la
negra.
Y los silencios, silencios de mar adentro, donde moran las ballenas, una piedra redonda y blanca los marcaba.
Cogiendo raudo su barca, muy hacia dentro remaba y, allí en medio de la nada dándole el tono las olas, a gritos de acordes llamaba a las sirenas de antaño, que vinieran a mostrarle los escondites de rocas.
Siempre había sido el sueño del gran violista, tocar debajo del agua.
Conjuraba a los vientos mansos para enardecer las notas, en un arrebato frio, un abrazo de colores el
mar le dio llevándole a una gran cueva, donde día y noche marcando el paso del
tiempo bufan azules las notas, las notas de mar adentro.
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